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La 1ª Guerra Mundial, primera guerra mecánica, seria
decisiva para la moderna historia del automóvil. El inmenso esfuerzo de los dos
bloques contendientes para desarrollar rápidamente y mediante métodos
racionales sus respectivas industrias de guerra sería la base sobre la cual se
asentaría el automóvil de la posguerra.
Al finalizar la contienda el automóvil adquirió en EE.UU.
y algunos países europeos el carácter que tiene en la actualidad de ser una de
las industrias motrices de la economía, gracias a la introducción sistemática
de las técnicas de producción en serie y a una demanda masiva que lo
convertirían en el principal bien de consumo duradero.
También‚ seria decisiva la construcción de las grandes
vías especialmente proyectadas para el tráfico automovilístico. En el aspecto
tecnológico, el vehículo que inicialmente se adapta al tipo de producción
masiva es de diseño sencillo: motor policilíndrico (en un solo bloque,
generalmente) de 2, 4, 6 hasta 8 cilindros, sin silenciadores, de gran ligereza
y confort, características que puedan suministrar un servicio duradero con un
coste pequeño.
El modelo T de Ford, fabricado desde 1908 basta 1927, y el modelo 10 H. P. de
Citroën, fabricado desde1919 basta 1926, son los primeros veh¡0cu-os producidos
en serie, que se entregan apunto de ser usados, o sea carrozados, pintados y
montados ya sobre neumáticos.
En la década 1920-30 se incorporó de una manera definitiva
toda la serie de elementos auxiliares del automóvil. As¡, en1923 se utilizan
los primeros neumáticos de baja presión. Los años 1924, 1925 y1926 ven la
aplicación del freno integral (sobre las cuatro ruedas, en contraposición los
anteriores, solamente aplicados sobre las ruedas motrices); el freno
hidráulico, instalado por vez primera por Chrysler en su modelo de 6 cilindros;
las carrocerías compactas de acero, adoptadas por la Budd Mfg. Co. en América y
por la Citroën en Europa; el alumbrado antideslumbrante, propuesto por los
franceses Libié‚ Marchal y Blériot; eliminación de ruidos, humos, etc. El
modelo norteamericano Chysler Six puede considerarse como una síntesis de toda
la serie de mejoras que se produjeron en este periodo.
La crisis económica de 1929 tuvo unos efectos contundentes sobre la industria
del automóvil y decidió el desenlace definitivo de la situación creada a raíz
de la 1 Guerra Mundial. El coche en serie, con su necesidad de grandes
capitales para garantizar producciones masivas a precios módicos, sólo pudo ser
fabricado por las grandes empresas, que al mismo tiempo eran las únicas que
podían resistir las alternativas del mercado. Las empresas marginales quedaron
eliminadas, desaparecieron o fueron absorbidas por las grandes. Sólo
subsistieron las pequeñas empresas dedicadas exclusivamente a los prototipos de
distintos usos, desde los suntuarios, como La Royale(7 unidades) del italiano
Bugatti (1939) o los automóviles fabricados por Duesenberg en Alemania y
Rolls-Royce en Inglaterra, hasta los algo más generalizados de tipo deportivo,
como los Ferrari, Maserati, Aston Martin, etc.
Los primeros años de la década 1930-40 vieron los
primeros ensayos de transmisiones automáticas: introducción del embrague
automático, caja de velocidades sincronizada, etc. Las primeras marcas que
incorporan estos avances fueron la Studebaker en América y la Citroën en
Francia.
En 1934 apareció en el mercado el primer modelo de serie
auténticamente aerodinámico. Era el Airflow de Chrysler, con carrocera muy
funcional que no obtuvo el éxito esperado porque él publico rechazó su forma
futurista y se inclinó más hacia los modelos ortodoxos.
La segunda mitad de la década se caracterizó por el signo de la economía y el
rendimiento. En su transcurso aparecieron y se estudiaron los tipos de coches
que han tenido una vigencia de más de 20 años.
Entre los tipos más representativos de esta época se encuentran los modelos
130, 150 y 170 de la casa alemana Daimler-Benz, equipados con un motor de 4
cilindros de 1300, 1500 y 1700 cm3, respectivamente, y el modelo 7 CV de
Citroën, de tracción delantera, con carrocería y dimensiones completamente
revolucionarias, que preparó el camino para la aparición del utilitario.
Entre 1903 y 1908, Henry Ford y sus ingenieros
desarrollaron hasta un total de 19 modelos de coches diferentes que designaron
con una letra del alfabeto, desde el modelo A hasta el S.
El modelo T fue presentado el 1 de octubre de 1908 y
rápidamente obtuvo la aprobación de millones de compradores.
En 1914, gracias a la revolución que supuso la producción
en serie, el "T" se transformó en un automóvil económico y accesible
para todo el mundo; el Ford T representaba el sueño de libertad para millones
de ciudadanos, acortaba las distancias entre campo y ciudad, ofreciendo una
mejora sustancial en la calidad de vida.
El automóvil, por su lado, era todo un compendio de
sencillez, todos los elementos reducidos al mínimo imprescindible -incluso el
color-, muy fácil de conducir y robusto. El Modelo T fue el primer coche de
fabricación en serie de precio asequible con piezas de serie intercambiables.
En total se vendieron más de 15 millones de unidades
hasta que el modelo T se dejó de fabricar en la primavera de 1927. Aún hoy el
modelo T, el "coche universal" que pretendía construir Henry Ford,
sigue siendo un Modelo de Innovación.
